La témpera o gouache es un medio similar a la acuarela, pero tiene una «carga» de talco industrial. Este añadido adicional al pigmento le aporta a la témpera el carácter opaco y no translúcido que lo diferencia de la acuarela, permitiéndole aplicar tonalidades claras sobre una oscura, procedimiento que en la acuarela «clásica» se considera incorrecto. Es a su vez un medio muy eficaz para complementar dibujos y hacer efectos de trazo seco o de empaste. Igual que la acuarela su aglutinante es la goma arábiga, aunque muchas témperas modernas contienen plástico. Con esta técnica François Boucher logró grandes obras maestras, los artistas del siglo XVIII emplearon la acuarela y el gouache juntos para dar distinción a una zona concreta de la pintura hecha con acuarela . Según el pintor Paul Signac: «… determinados rosas violáceos de los cielos de Turner, ciertos verdes de las acuarelas de Johan Jongkind no se habrían podido conseguir sin un poco de gouache.»